El color en las pinturas con el paso del tiempo

Por: The Fine Art Collective

escrito el: 09, Feb 2018

¿Y si las obras de arte no fueran como crees?: El color en las pinturas con el paso del tiempo.

El paso del tiempo es inexpugnable y las obras de arte no corren mejor suerte que la de los humanos con respecto al latido de las agujas del reloj.

Luz, aire y humedad, actúan como verdaderos vándalos sobre las obras salidas de manos del hombre y nos arrebatan tesoros irremplazables. Estos agentes externos actúan sobre el colorido de las obras y a menudo las transforman hasta tal punto que asumimos que siempre fueron así. Aquí los expertos y restauradores tienen mucho que decir, aunque no siempre la opción de devolver el color y brillo original a las obras es la que más pesa. Algunos dicen que la versión original es la verdadera obra de arte, mientras que otros sostienen que la pieza deteriorada superviviente es la auténtica. Pero gracias a estos estudiosos hemos podido llegar a entender como fueron un día esas obras en el momento de su parto, y esto es lo que hemos aprendido.

- La ronda de noche, de Rendrambt.

¿Y si la famosa “ronda” no fuera nocturna, sino diurna? A uno se le cae el alma a los pies cuando ni si quiera puede mantener el nombre de esta obra icónica, que debido a un barniz en descomposición oscureció la pieza entera dándole el aspecto con el que ha llegado hasta nosotros.

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“La ronda de noche”. Rembrandt

El holandés también le puso un barniz protector a la obra que, ayudado por el paso de los años y la acumulación de la suciedad, hizo que la pintura se fuera oscureciendo poco a poco, pareciendo una representación de una escena nocturna.

Dos siglos después, los críticos que desconocían este deterioro dieron por hecho que esa oscuridad en la obra era de la propia pintura, representando por tanto un paseo nocturno y llamándola la Ronda de Noche.

Ese fue el nombre que se le quedó a la obra (y por el que todo el mundo la conoce hoy día) hasta que en una restauración de 1947, al retirar el barniz, se descubrió el error que se había cometido durante años. Los dos militares paseaban de día, de hecho, ahora se pueden distinguir varios rayos de luz que iluminan a los protagonistas y las sombras.

- Los frescos de la Capilla Sixtina, Miguel Ángel Buonarroti.

Los frescos de la Capilla Sixtina no corrieron mejor suerte que Ronda de noche, y en especial la bóveda y las lunetas de Miguel Ángel, que han sido objeto de numerosas restauraciones (las más reciente de ellas entre 1980 y 1994).

Esta restauración tuvo un gran efecto sobre los amantes del arte y los historiadores, ya que colores y detalles que no se habían visto durante siglos salieron a la luz. Se ha llegado a decir que, como resultado, "Todo libro sobre Miguel Ángel deberá reescribirse" y se volvía a abrir así el debate sobre que obra debería considerarse la real.

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El antes y el después de la restauración de los frescos de Miguel Ángel.

Al ojo humano le cuesta aceptar la verdad y prefiere que las pinturas tengan el toque de antigüedad que les corresponde.

- El Partenón de Atenas.

Uno de los casos más llamativos es sin duda la de la arquitectura y escultura clásicas. El blanco impoluto sobre los cuerpos esculpidos de las famosas obras helénicas y romanas que ha llegado hasta nuestros días no es tal, y la policromía exacerbada sobre sus formas nos hace sentir confundidos.

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Recreación de la coloración original del Partenón

Como obra icónica podemos tomar el Partenón, que originariamente estaba decorado con colores azul, rojo, verde y oro y las esculturas realizadas por Fidias, que encontramos en metopas, frontones, friso, eran un espectáculo de colorido. Diferentes estudios actuales a través fundamentalmente de rayos UVA han permitido detectar la base orgánica de preparación de la coloración y gracias a las nuevas tecnologías se han hecho numerosas reconstrucciones de cómo pudo ser en un tiempo tan recordado por la historia del arte.

- Los girasoles, de Van Gogh.

Esta obra, una de las más importantes en la trayectoria del pintor, no es como la recuerdas. El tono pardusco actual de sus flores no era tal, pues para sus tonos amarillentos utilizó el amarillo cromo, (el amarillo cadmio, el mejor del mercado, no podía permitírselo) de una calidad ínfima y que acabó deteriorando el cuadro demasiado pronto.

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“Los girasoles”. Van Gogh

El influjo de la luz ultravioleta sobre los pétalos de estos girasoles ha acabado por oxidarlos, como si se tratase irónicamente de flores reales.

- La última cena, Leonardo Da Vinci.

Otra de las obras más famosas de la Historia del Arte y que más misterios entraña es La última cena de Da Vinci. A esa lista interminable de enigmas se le suma el de su policromía original. La pieza se terminó a finales del siglo XV en una pared del monasterio de Santa Maria delle Grazie en Milán (Italia), pero pronto las condiciones de la pintura empezaron a empeorar. De hecho, fuentes escritas ya aseguraban a mediados del siglo XVI que “la pintura estaba totalmente estropeada”, según la opinión del pintor italiano Gian Paolo Lomazzo.

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“La última cena” de Leonardo Da Vinci, junto a la copia realizada de Giovanni Pietro Rizzoli

Aparte del deterioro por el tiempo, la obra ha sufrido otras alteraciones, como la de 1652, en la que se insertó una puerta en el mural que suprimió los pies de Jesús. Gracias a una copia de la pintura de Da Vinci que realizó Giovanni Pietro Rizzoli a principios del siglo XVI podemos acercarnos lo suficiente para saber cómo pudo ser la obra original y ésta se utilizó al mismo tiempo como fuente primaria para la restauración de la obra en el siglo XX.

- “Woman in red” y el vídeo sobre su restauración.

Un ejemplo muy representativo, aunque no tan popular como el de las obras anteriores, de cómo el tiempo y los agentes externos acaban por transformar las obras de arte hasta hacerlas irreconocibles, es la de la pieza Woman in Red, pintura de 1618, cuya restauración fue compartida por el curador de arte Philip Mould a través de las redes sociales.

Como hemos visto con anterioridad los cuadros en óleo son cubiertos normalmente por barniz para preservarlos, pero con el paso del tiempo, este barniz, tiende a tornarse de un color amarillento. Gracias al vídeo, que acabó circulando por la red, pudimos observar en segundos cómo se eliminaban 200 años de barniz amarillento para revelar su color original.

Original o restaurado, las obras de arte nos hablan y nos cuentan que tienen vida propia y que ésta debe cuidarse.

Angélica Millán

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