Las exposiciones de Juego de Tronos, Harry Potter y StarWars: ¿Exposiciones o espectáculos?

Por: The Fine Art Collective

escrito el: 09, Oct 2017

Si tenemos en cuenta la definición rígida que la RAE emite sobre la sustantivo exposición, esto es “Presentación pública de artículos de la industria o de las artes y las ciencias con fines comerciales o culturales”, nada tenemos que opinar al respecto de este movimiento que recorre ya medio mundo proclamando que la reunión de artículos provenientes del culto a determinadas series, películas o cantantes con fines comerciales, se trate de exposiciones propiamente dichas. No se hace distinción entre “La exposición de Harry Potter” y la del “El Bosco: La exposición del V centenario” en el Museo del Prado el año pasado.

No es de extrañar que museos y centros culturales de todo el mundo dediquen durante este 2017 generosas retrospectivas a series de culto, sagas cinematográficas o libros, que por desgracia parecen funcionar en cuanto a expectación y afluencia de público se refiere. La tendencia de la llamada “memorabilia” y los fetiches del mundo del arte y el espectáculo parecen ser un buen caldo de cultivo para la celebración de exposiciones y eventos culturales.

cartel-de-la-exposicion-de-juego-de-tronos.jpg Cartel promocional de la exposición de Juego de Tronos en el Museo Marítimo de Barcelona.

Pero esta designación generalista sobre la palabra “exposición” se toma a la ligera y confunde al público, que realmente no está consumiendo un producto cultural, ni de calidad, ni con fines educativos, ni de difusión del arte, la cultura, la ciencia o el patrimonio. No es que esté mal que estas exposiciones existan, pero no deben confundirse los fines culturales, con el ocio y lo lucrativo y hay que apelar a la responsabilidad de empresas e instituciones.

El problema en sí se agranda si miramos a los grandes museos de todo el mundo, que parecen también haber confundido el término, y es que al modelo convencional de exposición se le ha sumado en los últimos años una nueva tendencia internacional, liderada desde los departamentos de comunicación de los museos, que ha comenzado a poner en marcha acciones publicitarias (para promocionar una nueva exposición temporal o un nuevo espacio expositivo después de una reforma y conseguir, fundamentalmente, el aumento del número de visitantes) que se sirven de una técnica de comunicación basada en el marcketing para la generación de un contenido cultural cuya finalidad es publicitaria. La publicidad disfrazada de contenidos.

La muestra perfecta de este tendencia la encontramos ya en 2013 en la exposición que el British Museum organizó en torno a la cultura material de los vikingos con el objetivo de revelar más información acerca de cómo se veían así mismos y a su mundo, en la exhibición “Vikings: Life and legend”.

Juego de tronos:'Game Of Thrones: TheTouringExhibition'

Un mes después de finalizar la séptima temporada, HBO Global Licensing, en colaboración con la productora GES y la promotora local SoldOut, anuncian el estreno mundial de la exposición oficial de 'Juego de Tronos' en Barcelona el próximo 28 de octubre. Con más de mil metros cuadrados de superficie, la exhibición estará situada en el Museo Marítimo de la ciudad y contará con atrezo, piezas de vestuario y decorados originales de la producción.

Lo más curioso es que el Museo Marítimo de Barcelona será sólo el continente de esta exposición, lo que podría o debería generar un debate sobre que funciones asumenactualmente los museos, ya que un museo no es sólo un espacio sin más, sino que las exhibiciones que se desarrollen en él deben poseer un contexto que los ligue a ambos: continente y contenido. El museo se convierte así en una especie de estudio o nave cinematográfica y deja de ostentar la función principal que debe tener un museo.

Para que se tratase de una exposición con fines educativos o de difusión del patrimonio o la cultural, el museo debiera haber justificado la muestra y adaptar sus piezas, el emplazamiento del museo o su historia al atrezo que vendrá por parte del mundo de Juego de Tronos(ya que el “discurso expositivo” ha sido organizado por las empresas promotoras del evento; HBO, Soldout y Ges).

El Museo no se ha pronunciado al respecto y en la programación de su web no aparece la exposición como tal, mientras que la compra de entradas se hace a través de otros portales. No es la primera vez que sucede, pues en 2015 otra exposición de Juego de Tronos aterrizó en uno de los centros culturales más importantes de Madrid, “Matadero Madrid” que soportó hordas de visitantes, pero que igualmente hizo mutis por el foro como si la exposición no estuviera desarrollándose en su espacio.

Aun así, el visitante tendrá la oportunidad de disfrutar de varias zonas temáticas, que representarán distintas localizaciones de 'Juego de Tronos'. Los usuarios podrán disfrutar de los paisajes invernales del Norte, Desembarco del Rey, el Castillo Negro o las tierras situadas Más allá del Muro junto con una combinación de entornos envolventes, espacios interactivos y contenido multimedia basados en la famosa serie.

Recorrer Poniente y Essos, revivir los juicios y las tribulaciones de los nobles y del pueblo o disfrutar del emblemático Salón del Trono de Hierro, son algunas de las posibilidades que ofrecerá la exhibición.

Como apuntábamos, la muestra es producto de una campaña de marketing que tiene como principal objetivo lucrarse económicamente y promocionar su producto, opciones totalmente legítimas, aunque la elección del espacio no resultaría el adecuado si no queremos convertir a los museos en espacios decorativos con cero contenido.

Harry Potter: The exhitibition.

En el caso de la muestra del famoso personaje ideado por J.K.Rowling, la concepción de exposición cambia de forma radical, ya que el espacio escogido no es un centro abocado a la difusión del arte, la cultura, la ciencia o la historia, sino que es un espacio vacío, diáfano, cuyo objetivo es albergar la exposición y cuya muestra no tiene que crear un discurso expositivo entorno al contexto del espacio.

Suponemos que la exhibición no dispone de un hilo discursivo destinado a otro fin que no sea el de mostrar el mundo ficticio de la autora, por lo que hablar de un exposición sería como mínimo contraproducente,si bien es cierto uno de los objetivos de la muestra podría ser reproducir o exhibir la cultura generada a partir de la literatura creada por esta autora, que podría cambiar el rumbo de las cosas. Lo mismo podría ser aplicable a la exposición derivada de los libros de Juego de Tronos, en los que se basó la serie para reproducir su historia.

Hogsmeade-Station.jpg La localización de HogsmadeStation en una de las exposiciones del tour “Harry Potter: The exhibition”.

La exposición podrá verse en Ifema a partir del 18 de noviembre y los visitantes podrán ver objetos usados en las películas y explorar algunos de los escenarios más populares de las historias que la escritora inglesa J. K. Rowling creó hace 20 años, cuando publicó Harry Potter y la piedra filosofal en Reino Unido en 1997.

Los espectadores podrán también participar en actividades interactivas, como jugar al quidditch, el deporte favorito de los magos de Hogwarts, el celebré colegio en el que se desarrolla la novela.

La exposición se podrá ver en Madrid hasta el 28 de enero. La capital es la única ciudad española en la que recalará una muestra que ya ha tenido más de cuatro millones de visitantes desde que echó a andar en 2009 en Chicago. Harry Potter: the exhibition ha pasado por Boston, Toronto, Seattle, Nueva York, Sídney, Singapur, Tokio, París, Shanghái y Bruselas, entre otras ciudades.

StarWars y Lego

Parece que las variantes aquí están más claras. Centro comercial, marca de juguetes y saga cinematográfica. Parece que los objetivos de una exposición de este calibre están claros, tanto por la elección del centro como por los artículos utilizados en la muestra, y su fin lucrativo y comercial.

¿Pero qué ocurre si entra en juego en la organización de la exposición una asociación cultural como es la Asociación Cultural de Aficionados Lego? La cuestión aquí sería que es lo que persigue difundir una asociación como esta y si su exhibición tiene como objetivo educar o difundir aspectos como la cultura entre sus visitantes.

Como en el caso anterior, una película como StarWars ya forma parte del patrimonio cinematográfico de la humanidad en cuanto a cultura no física se refiere, pero nos falta el contexto en que difundir una disciplina cultural como lo es el cine, por ejemplo, o crear un contenido educativo con ello.

De igual manera, el FNAC de Callao acogerá desde el 2 de octubre y hasta el 4 de noviembre una exposición dedicada al universo de StarWars realizada en su totalidad con más de 100.000 piezas Lego.

La iniciativa es fruto de la colaboración entre la empresa y la Asociación Cultural de Aficionados a Lego (ALE!) y en la exposición se recreará el mundo de la saga iniciad por George Lucas, incluyendo personajes, naves y escenarios.

El tema se antoja peliagudo si atendemos a la falta de referentes culturales con los que contamos para la educación y la difusión de una cultura de calidad y sobre todo de como atraer a los visitantes a ese tipo de muestras que no tienen por detrás a una agencia de publicidad que los promocione como grandes superproducciones, pero que forman parte de la cultura importante que debiéramos atesorar.

Algunos museos parecen haber perdido el rumbo ante la falta de público y ante la competencia que supone un mundo en continuo cambio, con estímulos que antes no existían, hiperconectado y al que parece responder tan sólo a la espectacularidad que nos proporcionan las nuevas tecnologías.

Sobra decir que a la mayor parte de la población le apasionan esta serie de sagas y que todos somos felices en una sala repleta de artilugios donde podamos ser frikis liberados y felices.

Pero la pregunta para estos continentes de arte que beben los vientos por las grandes superproducciones, sería ¿vale la pena atraer hasta el museo al público no habitual mediante propuestas que realmente no cumplen con las bases de la difusión de la cultura de forma integral?

Angélica Millán

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