“Las formas del alma”, en el Instituto Cervantes, nuestra exposición recomendada

Por: The Fine Art Collective

escrito el: 02, Oct 2017

A los amantes del arte contemporáneo, acostumbrados a los (tantas veces) enrevesados discursos de comisarios y artistas, el arte actual parece resultarles anodino cuando se habla de emociones.

Parece que se hubiera olvidado hace tiempo que el arte fuese un desahogo del alma también y un vehículo para hacer sentir al espectador, sin más miramientos, la carga de emociones que acumulamos a lo largo de la vida. Una vía de escape, para creadores y espectadores, de lo que sentimos.

Entrar al hall del Instituto Cervantes es saber que uno podrá relajarse de los manidos discursos contemporáneos, olvidar todo lo aprendidoy solo sentir.

Encontrarte de frente con la instalación de Marina Vargas y su “Piedad” inserta en un círculo – que se antoja casi como una esfera de poder- enfrentada a su homónima, la “Piedad negra”, colgada de la cúpula sobre la que se asienta, es reencontrarse con el arte, con el poder femenino y con la fuerza que se destila de la creación.

09d80540-6cbd-45c1-ac1b-170ec213e454.jpg “La piedad invertida” de Marina Vargas.

La intención de la artista con sus Piedades es la de revertir los clichés asignados a la madre sufridora, situarse en esa delgada línea que va de lo sagrado a lo profano y poner de relieve la vuelta a la fuerza femenina, así como la de humanizar una imagen sagrada.

Acercarse a ella es observar ese revestimiento de la escultura con una especie de esgrafiado, como si de venas se tratase, que culminan en el corazón que sostiene en la mano. Su rostro, muy cercano al de la obra de Bernini en “El éxtasis de Santa Teresa” podría ser fácilmente un guiño al hilo conductor de la muestra, basada en la reinterpretación de los textos de Teresa de Ávila.

Enfrentada en la cúpula encontramos a su Piedad negra, como esa lucha entre lo positivo y lo negativo, a esa dualidad que existe en nuestra espiritualidad y en la naturaleza misma, opuestas, pero necesarias.

22046859_1948762595411836_1420372972078713209_n.jpg Vista de “La Piedad invertidad” y “La Piedad negra”.

Las Piedades dan la bienvenida a las sesenta obras de los catorce artistas españoles representados en la exposición “Las formas del alma”, comisariada por Susana Blas y que reflejan las diversas formas de entender y representar el espíritu humano. Pero el hilo expositivo no es el de la espiritualidad religiosa, si no el de profundidad de la intuición, que es innata al ser humano.

El proceso creativo surge de la lectura de textos de la escritora de Ávila, y las conversaciones entre los artistas -Chechu Álava, María Bueno, Soledad Córdoba, Antonio FernandezAlvira, Santi Lara, Mireya My, Vicky Mendiz, Paula Noya, Mapi Rivera, Jose Luis Serzo, SUSO33, Yolanda Tabanera, Marina Vargas, Juan Zamora González- y la comisaria Susana Blas. Este dialogo es lo que nutre y da vida a este proyecto y las obras son el resultado también de la visión y vivencias personales a este respecto.

El proyecto tiene su origen en la muestra «El Bosque Interior (las formas del alma)» que pudo verse en 2015 en la Casa de la Mujer de Zaragoza en el marco del V Centenario del nacimiento de Teresa de Ávila, escritora mística y visionaria cuya obra aborda una espiritualidad que desborda la reflexión racional.

La exposición se articula en tres áreas abordadas por los artistas: la espiritualidad cotidiana (luz, quietud, poesía del instante); los rituales de iniciación (oscuridad, acción, volver a nacer); y las visiones oníricas (sueños, espirales, fabulaciones), buscando generar una experiencia emocional que se imponga a las respuestas intelectualizadas.

La manera de abordar la espiritualidad de artistas como Yolanda Tabanera nos acerca a esa fuerza casi mágica del “chamán”, de la naturaleza como guía y de esa cultura ancestral que recoge en sus obras.

"Schariwari", presente en la exposición, parece hablarnos de esos objetos de poder, cercanos a la superstición, a las leyendas aprendidas de los ancestros einspirado en las cadenas de amuletos que llevan los bávaros en sus trajes, donde los restos de animales y las joyas conviven en una muestra de fuerza y fragilidad.

ea17fa08-ec44-4ecc-999e-b60b2c719a4c.jpg "Schariwari", de Yolanda Tabanera.

Antonio Fernández por el contrario con su obra “El todo en lo pequeño” nos muestra una arquitectura invisible de madera –aunque construida en papel asemejando el aspecto de ésta- que condensa la memoria familiar, reproduciendo las técnicas que utilizaba su padre, de profesión carpintero.

WhatsApp Image 2017-10-03 at 19.06.29.jpeg Vista de “El todo en lo pequeño”, de Antonio Fernández

Ninguna de estas piezas debe perderse en una exposición imprescindible, por la necesidad de volver a hablar de emociones en el arte, por la vuelta a esa espiritualidad entendida como el diálogo entre el ser humano y el entendimiento con la naturaleza y por el goce estético de una muestra que estará disponible hasta el 26 de noviembre.

Angélica Millán

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