¡Y a mí que me importa la cultura!

Por: The Fine Art Collective

escrito el: 13, Nov 2017

Ya nadie habla de ti. Ya no sales en las conversaciones. Parece como si se te hubiese tragado la tierra entre tanto process, entre tanta política.

Ya nadie se acuerda ni de lo del IVAM, ni lo de la SGAE, ni de lo del CAC, ni de todos los acrónimos detrás de los que se escondió una mano negra que ultraja la cultura.

mas.jpg Grafiti en Santiago de Compostela.

Ni siquiera eres invitada al corrillo de los escándalos. En Hollywood (afortunadamente) se abrió la caja de Pandora en contra de los que abusan del poder, de los que utilizan sus posiciones privilegiadas en manifestaciones culturales tan excelsas como el cine, pero tú no eresla protagonista, solo eres la excusa.

Ninguno llora ya tu bajada en la partida de los Presupuestos Generales del Estado para 2017, (0,7% menos que en 2016), aunque el 2,5% del PIB provenga de tus arcas.

Las huelgas que mantuvieron museos cerrados durante 2016, como el de Bellas Artes de Bilbao tampoco parecen haber existido jamás, como también parecen haber sido borradas de la faz de la tierra las reivindicaciones de los trabajadores ante los desmanes de las empresas de trabajo temporal que acaparan los puestos de trabajo culturales. Ya todo está bien.

huelga_9224_11.jpg Huelga en el Guggenheim en 2016.

No eres portada de ningún diario. Si eso algún triste titular de vez en cuando en la sección de “cultura” para anunciarnos cosas tan grandiosas como el merecido Premio Nacional de Artes Plásticas a Ángeles de la Cruz, la única artista española en ser finalista del Premio Turner. A la misma altura que el bulo sobre el Premio Nacional de Cultura para Pablo Motos.

No te engañes, no se habla de ti. Ni si quiera existe el Premio Nacional de Cultura como tal (sí el Premio Nacional de Televisión, de Teatro, de Danza y de Tauromaquia). Los Trending Topics para indignarse en twitter por temas como este no versan sobre ti. Sólo son una excusa para llevar a cabo linchamientos digitales en cualquier polémica cultural que se precie de manos de indignados, de todos los credos, contra cualquier artista, institución o problemática que surja(la postcensura, que diría el periodista Soto Ivars). Pero no va sobre ti, querida.

Ya ni si quiera se escucha en las barras del bar aquello de “Yo no suelo ir a exposiciones, pero la de Dalí en el Reina me gustó”.Si acaso se oye algo como “Oye pues la del chino en el Prado con la pólvora y eso puede estar bien”.

3_dali_final_expo_28-08-13 (1).jpg Filas de espera en la exposición sobre Dalí en el Museo Reina Sofía.

Hablar de ti se ha convertido casi en conversación más propia de reuniones místicas, en un aquelarre.Parece volverse a esa fórmula de levantar la cultura a base de barrio, de asociación, de grupo. Se habla de ti en secreto, casi en silencio. Y ni tan mal.

Tal vez entonces comiences a importar, y puedan empezar a reinventarte, que se comiencenasentar las bases de unas buenas prácticas, que se hable como tema principal en política, que se mencione, por ejemplo, el olvido de más de la mitad de la humanidad en todos los ámbitos profesionales, también en cultura.

Que se hable del disparate de que museos como el Museo del Prado tengan obra de más de 5.000 artistas hombres frente a 41 mujeres, a las que habría que sumar otras 12 contemporáneas, de las que atesora unas 70 obras y que solo siete están expuestas en sus colecciones*). Que importe.

Que abra los debates, que se comente en twitter, que se grite en la calle.

La reivindicación de la cultura como aparato articular para el desarrollo de los pueblos no puede quedarse estancada en muros de Facebook, ni delegarse en las buenas manos de proyectos altruistas como el de “Tal día como hoy” de Diana Larrea – que destapa la necesidad de sacar de las sombras el talento de todas las mujeres artistas que los libros de Arte y la Historia le han arrebatado y rescatar del olvido al talento artístico femenino-.

Nos taladran a diario con noticias que hacen pensar que el mundo se viene abajo y la cultura, claro está, será la última en ser rescatada, porque no sirve, porque hay cosas más importantes.

Pero ¿y si fueras tú el antídoto para todos los males?, ¿Y si fueras tú el bote salvavidas?

*Datos extraídos del Confidencial.

Angélica Millán

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